Las habitaciones estaban completamente limpias y bien equipadas con ropa de cama limpia, artículos de tocador y edredones adicionales. Me tocó una habitación grande y muy cómoda, con bastante espacio de almacenamiento.
El único inconveniente fueron los enchufes: solo había uno debajo del escritorio y ninguno cerca de la cama.
Me encantó el menú del restaurante y la calidad de la comida. Hay muchísimas opciones para elegir, incluso para una estadía de una semana. También me encantó el área de asientos en la azotea.
Además, el hotel está en una ubicación muy conveniente: hay un casino a una cuadra, así como dos farmacias y tiendas de conveniencia cerca.
Me dio mucha pena tener que irme del Libre Hotel. ¡Muchísimas gracias por recibirme!